viernes, 10 de julio de 2009

El único límite del periodismo es la ética



Fotografía: http://rubendariobuitron.wordpress.com/



1.- ¿Qué significa la libertad de expresión para el ejercicio periodístico?

Significa que los periodistas tenemos el deber de expresar ese derecho que es de los ciudadanos y no solamente de los periodistas. Es la facultad que debemos tener todos de expresar nuestras ideas sin que ello signifique que alguien pueda tomar represalias.

2.- ¿Es la libertad de expresión un escudo de defensa del periodista o una espada para atacar?
La libertad de expresión es un derecho de los ciudadanos y solo en ese contexto entiendo que los periodistas, como ciudadanos, también la tienen. Si un medio o un periodista usa ese derecho como escudo o espada, transgrede el derecho de los demás.

3.- ¿La libertad de expresión para el periodismo está amenazada por el poder del gobierno en forma de veedurías estatales?
Está amenazada la libertad de expresión de los ciudadanos, no del periodismo. El periodismo lo único que hace (o debe hacer) es contar los hechos de la manera más responsable y ética. Las veedurías estatales, concebidas desde un gobierno, pretenderán uniformar el pensamiento social.

4.- ¿Cuál es el motivo de la lucha del gobierno contra la prensa?
Se especula mucho acerca de motivos inconscientes del Presidente, pero no lo creo. Me parece que es una estrategia bien planificada para silenciar las críticas y gobernar sin objetores. Esa es la razón por la que se busca que la prensa aparezca frente a los ciudadanos como oposición.

5.- ¿Por qué la lucha de la prensa contra el gobierno?
No concibo que exista una prensa “contra” un gobierno. Si la hay, ya no es prensa sino partido político de oposición. Lo que la prensa hace, o debe hacer es informar a los ciudadanos las acciones del gobierno. Si las acciones del gobierno hablan en su contra no es el periodismo el culpable.

6.- ¿Cómo debería ser el periodismo para que el gobierno no intente limitarlo?
Todo gobierno intentará, siempre, limitar al periodismo. El periodismo debe ser periodismo, nada más (ni nada menos).

7.- ¿Cómo debería responder el periodismo?
Con periodismo, es decir, con un trabajo responsable, ético, sereno, equilibrado, justo, preciso.

8.- ¿Tenemos todos derecho a la libertad de expresión?
Todos, absolutamente.

9.- ¿Hace mal el Presidente al decir su opinión de la prensa?
No hace mal. Es su libertad. Lo que está mal es que generalice, estigmatice y la convierta en su enemigo para que, a su vez, sus seguidores no crean en ella.

10.- ¿Hace mal la prensa al criticar al gobierno?
El deber de la prensa es ser “el perro guardián” de la democracia. Todo lo que vaya en esa línea es legítimo porque nace desde el interés de la sociedad.

11.-¿Cómo el gobierno coarta la libertad de los medios de comunicación?
No me gusta hablar de “libertad de los medios”. Prefiero decir que lo que el gobierno pretende regular y controlar es el libre flujo de ideas.

12.-¿Cómo afecta la censura ejercida desde el poder al periodismo?
Impide que la sociedad esté despierta, razone, reflexione y tome decisiones por sí misma.

13.- ¿Cuáles son los límites del periodismo?
La ética. Es el único y el válido.

14.-¿ Cómo defender la libertad de expresión?
Haciendo periodismo, no partidismo.

15.- ¿La audiencia está en capacidad de defender su libertad de expresión?
La audiencia cada vez está más preparada para defenderse, la información es más abundante y sus criterios son más sólidos. Las personas que tienen prejuicios contra la prensa adquieren una actitud irresponsable gracias a la enorme facilidad que tienen para crear fantasmas y enemigos

lunes, 6 de julio de 2009

La libertad de expresión resulta utópica para los jóvenes

Fotografía: Paulina Jarrín. Universitario quiteño.

“Hoy el periódico tiene que ver con la verdad como la prostitución con el amor”
Gaby Weber Periodista Alemana radicada en Argentina.

En el Ecuador quedó atrás la idea de que los jóvenes creen que pueden cambiarlo todo. Así lo demuestra un sondeo de opinión realizado por este medio, donde 17 de 20 universitarios inquiridos sobre su concepción referente a la tan mencionada “libertad de expresión” incluyeron palabras como utopía, imposible, farsa, corrupción…

La libertad de expresión es un derecho consagrado de nuestra sociedad, pero lastimosamente uno más de todos aquellos que sirven para adornar un papel y recibir aplausos. Resulta hasta ingenuo pensar que la libertad de expresión existe en toda su magnitud, así como también es descabellado creer que no existe en lo absoluto.

La realidad sobre este derecho, cada vez más citado por los medios de comunicación que se autodenominan sus adalides, es que es posible en la medida en que todos los ciudadanos tengan voz en una sociedad. Por ello, nuestro Ecuador puede quedar ronco exigiéndolo, pero mientras tengamos la acumulación de poder en un solo sector, el otro siempre estará oprimido.

Así se empieza a dar la razón a los jóvenes que han dejado de creer en que al luchar por los imposibles los vuelven dables. Una de las razones es que se habla de la libertad de expresión como derecho de los medios de comunicación, alejándolo de la juventud y de los demás ciudadanos quienes no están apropiados y comprometidos con este derecho básico para el desarrollo completo de una sociedad.

Se han dado muchos incidentes entre el actual Gobierno del Ecuador y los medios masivos de comunicación, los atropellos han venido de parte y parte. Por un lado, como afirma la Organización de Reporteros sin Frontera (RSF), es innegable que algunos medios son demasiado agresivos con Correa”; y por otro el Presidente no cesa de increpar al periodismo tachándolo de “mediocre y corrupto”.

Esta constante pugna, sin duda, ha mermado la credibilidad de los medios de comunicación, ya que se ha puesto en duda su accionar, su profesionalismo y su convicción de servicio social. Y, lamentablemente hay casos evidentes en los que ellos exigen “libertad de empresa y no de prensa”. Con estos antecedentes se ha deslegitimado a la defensa de la libertad de expresión. Misma que es violada desde el seno familiar, pasando por las instituciones educativas y religiosas, para terminar en los medios de comunicación y en el Estado.

Los pocos grupos que han intentado alzar su voz como “Jóvenes y Punto” " que organizaron el plantón frente a Teleamazonas el pasado 25 de junio, tampoco logran crear la unidad nacional que exija un derecho en común para todos los ciudadanos. Verónica Romero, miembro de este grupo, afirma que “la idea es que las personas se muestren en la vía pública con mordazas de color rojo y entreguen folletos, que expliquen las consecuencias de no defender una verdadera libertad de expresión", ¿Pero es eso verdadera libertad de expresión? Ellos protestaban por la probabilidad del cierre temporal de ese canal, haciendo oposición al gobierno.

No hay un solo movimiento, ni de parte de los medios de comunicación ni de parte del Estado, que englobe la necesidad de defender la información que la población necesita tanto. Medios y Estado están para servir a su sociedad y, por tanto, ambos nos deben las garantías necesarias para el desarrollo integral de nuestro país. Ninguno defiende al público, cada uno se atrinchera en la defensa de sus intereses y no repara en los mayores afectados. Son los lectores, los oyentes y los televidentes quienes debemos demandar calidad y ética en la información que se difunde, y además, todas las garantías para quienes en pleno uso de sus capacidades intelectuales y éticas ejercen el periodismo, mismo que debe siempre recordar que pese a la imposibilidad de la objetividad total, la responsabilidad y veracidad sí deben formar parte de cada palabra, de cada afirmación y de cada denuncia efectuada o hecho mostrado.

Son las nuevas generaciones de periodistas las que se enfrentarán al desafío de vencer la desconfianza de una sociedad. Los jóvenes son los llamados a reivindicar al periodismo que se desconectó de su razón de ser. “Ser el vínculo que permita la comunicación entre los diversos actores de la sociedad”.

Jóvenes a defender la libertad de expresión, pero no a aquella que defiende los fines más nobles al igual que a los más crueles, sino a aquella que nos pertenece a todos para darnos una voz que sea escuchada sin prejuicios, sin tapujos, sin intolerancia y sin restricción para todos sin importar la cantidad de empresas que maneje o el poder político que tenga.